sábado, 19 de febrero de 2011

Carta del Capitán Apostolos Mangouras a la ITF

Mi nombre es Apostolos Mangouras, ciudadano griego y en extensión europeo, soy el último capitán del Prestige, barco que desgraciadamente yace en el fondo del océano.

Ante todo, deseo pedir disculpas a todos aquellos que se ven afectados o perjudicados por la catástrofe. Sin embargo, quiero poner en su conocimiento que ofrecí lo más preciado que tiene una persona, que es su propia vida, permaneciendo a bordo de mi barco (gravemente herido) tratando con todas mi fuerzas de evitar dicha catástrofe. He nacido en una pequeña isla del mar Egeo, llamada Icaria, en mi casa paterna abrazada por las olas a escasos 100 metros de la playa. Provengo de una familia de tradición marinera y amo al mar tanto como a mi propia vida, de hecho mi piel está impregnada de salitre.

Llevo 44 años en servicio activo, de los cuales 32 como capitán, exclusivamente al mando de petroleros de desplazamiento desde 60.000 hasta 450.000 toneladas. Mi largo servicio como marino me ha dotado de mucha experiencia sobre las artes del mar; soy persona muy responsable y tomo las decisiones después de madurarlas en mi mente y no de manera superflua.

Actualmente resido en Atenas; mi fortuna personal se compone de un apartamento, y el 70% de un automóvil compartido con mi hija. Cualquiera que tenga dudas sobre esto le invito desde aquí a que investigue. El fruto del trabajo a lo largo de mi vida está invertido en la educación y en facilitarle un futuro a mis hijos como cualquier padre, y una vez cumplido esto retirarme de lo que a lo largo de mi vida fue mi gran amor: el mar, con recuerdos felices, y no con la amargura y el dolor que siento. Pasé las fiestas navideñas (tan entrañables para la familia) encerrado en una celda de una cárcel, en un país donde no conocía a nadie, y lejos de mis seres queridos que son mi familia, con un estigma que me acompañará durante toda mi vida tanto a mí como a mi familia.

Este estigma que mancha y pone en tela de juicio mi capacidad profesional y sentido de responsabilidad. Deseo a quienes son los responsables de mi situación actual que nunca tengan la ocasión de sentir el dolor, la impotencia y la soledad que yo he sufrido y sufro durante todo este desgraciado proceso.

Mi intención al redactar esta carta no es la de provocar la compasión; el motivo por el cual escribo es mi profundo deseo de agradecer desde el fondo de mi corazón el apoyo y el interés (desinteresado) que me han brindado, por el afecto, el calor y la humanidad que me han ofrecido y me ofrecen el maravilloso pueblo de la región gallega; los marinos de toda clase y rango; la unión de los capitanes de la Marina Mercante; la unión de los maquinistas de la Marina Mercante de Galicia; la unión de los capitanes de la Marina Mercante vascos; la unión de los capitanes de la Marina Mercante de Francia; los pescadores de la unión Aetinape; profesores, profesoras y alumnos de la escuela de la Marina Mercante de A Coruña; la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF); la profesora Teresa de Santiago; la profesora de ingeniería naval Blanca Parga de Madrid; el señor Romero Fernández. A todos quienes me han escrito cartas de ánimo y me han felicitado las pascuas (les devuelvo las felicitaciones), los que me enviaron telegramas, la prensa, los redactores, los comentaristas que me han apoyado con sus escritos, y los que piden mi liberación.

Mi agradecimiento va también para el departamento de la policía de A Coruña, que durante el primer interrogatorio el comportamiento de sus agentes fue impecable (aunque, por las circunstancias de nerviosismo y cansancio, el mío no lo fue); para los policías que me custodiaron durante los traslados de la cárcel para A Coruña y Corcubión, por su alto nivel de humanidad.

También quiero dar las gracias a los internos y guardias de los módulos 4 y 11 de la penitenciaria de Teixeiro, por el apoyo y el calor que me rodearon en los momentos más difíciles de mi aislamiento y soledad, consiguiendo levantar mi moral y mi humillada dignidad como ser humano. Mi única queja y a la vez mi única pregunta es que, si no soy ladrón, ni un asesino, ni un narcotraficante, ni un terrorista, en fin, que no he cometido ningún crimen (sencillamente soy un náufrago, y la palabra tiene mucho significado para los que peleamos con el mar), entonces, ¿por qué estoy encarcelado? Además, pregunto a los que entienden de leyes: ¿no es justo que la fianza sea proporcional a las posibilidades económicas del presunto infractor para conseguir la libertad condicional?

Estoy preso desde el día 15 de noviembre de 2002, algo que considero injusto; no obstante, creo en la justicia de este país, cálido, noble y hospitalario, que conoce más que ningún otro el significado de la libertad; pero sobre todo creo en el alto sentido de justicia de este pueblo que sabe que tengo la razón, y si la tengo me la darán devolviéndome mi libertad lo antes posible".

DERECHO MARÍTIMO ESPAÑOL



Libro III del Código de Comercio de 1885, Ley de Puertos del estado y la marina mercante con sus continuas enmiendas, convenios internacionales de la OMI, de la OIT, diversas directivas comunitarias y decretos nacionales, y un estancado Proyecto de Ley de la Navegación Maritima… Suficientes? Actuales? Justas?

El Derecho Maritimo español, lejos de estar considerado una materia de estudio en las facultades españolas es una materia de segunda fila, desfasada, con leyes confusas y jurisprudencia ambigua.
La gran esperanza de hacer de todo ese entresijo de textos juridicos fue, hace ya demasiados años, el Proyecto de Ley de la Navegación marítima. Fue, ya que a día de hoy, pocos son los que tienen fe de que salga en vigor, y si lo hace, será un texto desfasado, otro más.
Otra muestra más del poco interés que tienen los dirigentes del Estado sobre el sector marítimo, a pesar de estar tan estratégicamente situado geográficamente.

¿Cómo puede ser, que nos sigamos rigiendo por un texto jurídico del siglo XIX, en el que pocos se podían imaginar las diversas modalidades de contratos de negocio marítimo que tenemos hoy en día?
¿Que sentido tiene hacer un registro especial de segunda fila, en el que los beneficios financieros dejan mucho que desear en comparación con las grandes banderas de conveniencia?
¿Cómo puede ser que toda decisión de salvamento conlleve un gallinero de comentarios de personajes no técnicos? ¿Cómo pretenden salvar un buque cuando todos quieren su trozo de pastel y poco o nada saben sobre materia marítima?
¿Cuántos organismos tienen que opinar sobre nuestras costas, y sobre esa flota pesquera que tanto perdió con la incorporación española a la UE?

Un cambio en la política marítima del país, eso es lo que necesita el sector, en un país sumido por la crisis, el paro y la corrupción en la clase política.

¿Apostamos algo a que pasarán muchos años antes de que se lleve a cabo?

Welcome to eSpain!

viernes, 19 de noviembre de 2010

Empresas Vs trabajadores

Cuando le preguntas a una asociación de empresarios que porqué no apoyan a su gremio, normalmente todos tienen la misma respuesta, aunque no lo dicen claramente, porque hay muchos, porque puedo explotar a uno y a otro y nunca voy a estar corto de personal. Es la ley de la oferta y la demanda. El único objetivo es salvar costes no importa los medios, ni las repercusiones sociales o de seguridad.



Bueno pues si estos empresarios son Navieros, hay una pequeña diferencia: Marinos Mercantes no hay tantos. No españoles claro. Desafortunadamente vivimos en una sociedad globalizada e internacional y en la náutica esto es así más que en ningún otro sector.
A raiz de esto se me ocurre otra pregunta: A su parecer ¿un estado necesita Abogados nacionales? Yo opino que sí porque ellos conocen mejor que nadie la situación del país, sus leyes, sus usos y costumbres, y porque será más fácil que se queden en el país a trabajar durante todas sus vidas, en trabajos de más o menos trascendencio o importancia.

Entonces… ¿Un país necesita Marinos Mercantes también? Por supuesto puedes contratar marinos comunitarios o extracomunitarios para navegar en los barcos de las navieras nacionales pero… ¿hasta que punto todos los puestos relacionados con la náutica pueden y deben ser cubiertos por no nacionales?

En este país con una tasa de desempleo que ronda el 20%, me atrevo a pronosticar que dentro de 10 años no habrá marinos mercantes capacitados para ser prácticos, o inspectores náuticos o capitanes marítimos… Habrá muchos licenciados y muchos ingenieros, pero poca gente que haya sufrido en su piel dia tras día la crueldad del mar, ese miedo por creer que tu buque se va a ir contra las piedras o que vas a tener un abordaje con el buque que te cruza una y otra vez en cada guardia.
Puedes estudiar un Master, puedes ver muchas películas, puedes hacer mil horas en simuladores pero aprenderás mil veces más en una semana embarcado en un buque.
Ahora sí, yo soy Licenciada en Náutica que no Marino Mercante, aún, y me apasiona el mar, pero ante todo,soy Europea, y en Europa hace años que tenemos unas condiciones mínimas de trabajo, un mínimo de garantías sociales y perdonenme por pedir esos mínimos en mi lugar de trabajo.

Mientras tanto, parece que aquellos que deberían hacer algo por las nuevas generaciones o bien no tienen interés o se cansaron de intentarlo.

sábado, 30 de octubre de 2010

YA NO ES NOTICIA

Hace 8 años un buque llamado Prestige se coló en nuestras casas. Tras ser azotado por mares arboladas, abandonado por gran parte de su tripulación y conducido mar adentro por decisiones de la administración marítima española más o menos acertada, este petrolero fue nuestro compañero de charlas y comidas durante varias semanas.

Pero el Prestige no ha sido el único buque con tal suerte; pocas personas recuerdan el Erika, y sin embargo tras su hundimiento en el canal de la mancha un paquete de medidas legislativas fue creado para tratar de evitar futuros desastres, medidas que se acentuaron tras el Prestige. Puede que pocos los recuerden, pero al menos estos buques tuvieron trascendencia mediática y política y por ello, los órganos legislativos tomaron medidas para que no volviera a pasar algo similar. Todos recordamos ese NUNCA MAIS, seguramente las palabras en gallego más repetidas en España.

Han pasado 8 años, y no se ha vuelto a oir del tema, ya no es noticia. A nadie parece importarle que fue de aquel capitán que tras días de insomnio intentando salvar su barco fue tratado como un terrorista al pisar tierra o porqué se han recortado los presupuestos de Salvamento Marítimo debido a la crisis, olvidándose así se ese plan tan ambicioso que puso en marcha en gobierno tras la catástrofe del Prestige. Ya no es noticia, ni capta votantes, ya no requiere dinero de los contribuyentes.

En este país, que a pesar de todos sus kilómetros de costa, vive de espaldas a la mar, lo único que interesa es que sus playas estén limpias para la próxima temporada de verano: Pero desgraciadamente las posibilidades de que ese NUNCA MAIS sean realidad son muy remotas. Quizás entonces la gente se pregunte… ¿Y qué paso tras el Prestige?